CONCURSO PARA LA REGENERACIÓN URBANA DEL ENTORNO DE LA PLAZA CIUDAD DE BRUJAS, LONJA DE LA SEDA, MERCADO CENTRAL E IGLESIA DE LOS SANTOS JUANES DE VALENCIA

«Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.»

Jose Luis Borges. 

La actuación, pese a su acotado formato, debe entenderse en el marco de la apuesta municipal por establecer una red (Ayuntamiento, Reina..) jerarquizada y continua de espacios públicos de calidad, inclusivos, paseables, flexibles y ciclables que garanticen la regeneración urbana del caso antiguo.

La complejidad estructural, morfológica y orgánica del privilegiado enclave objeto del concurso, es hoy víctima tanto de unos usos desequilibrados (tráfico..) como de un desafortunado mobiliario  urbano.

Para recomponer y recualificar un contexto tan deteriorado la propuesta ECOS desarrolla y formula una pluralidad de objetivos patrimoniales, funcionales, sociales y medioambientales.

PREXISTENCIAS Y TRAZA REGULADORA

El proyecto propone una revitalización y remodelación extremadamente respetuosa de la escena, con la intención de devolver el protagonismo a las singulares preexistencias arquitectónicas del lugar, piezas esenciales de su identidad y memoria antropológica.

Resulta prioritario poner en valor la riqueza iconográfica y simbólica de los extraordinarios monumentos de la Lonja de la Seda– Patrimonio de la Humanidad-, el Mercado Central y la iglesia de los Santos Juanes, para la que se rescatan las casetas o covetes a modo de  proscenio.

Se genera un pequeño anfiteatro al aire libre mediante un graderío volcado hacia la imponente fábrica barroca del templo, cuyo soberbio conjunto escultórico con refinados ecos berninescos, domina la tribuna-orchesta que se mira en la vecina galería del Consulado del Mar.

La milenaria huella del desaparecido meandro del Turia se evoca en la pavimentación de la plaza del Mercado como una suerte de atrezzo colorista que se incorpora al programa figurativo de la intervención. Esas marcas arqueológicas rinden tributo a la cartografía histórica del enclave.

Paralelamente se presenta una secuencia puntual de nuevas grafías sobre el revestimiento superficial de la planta viaria encomendándoles la responsabilidad didáctica de relatar la fecunda crónica toponímica, biográfica y literaria (Luis Vives, la ciudad de Brujas, Arroz y tartana de Blasco Ibáñez…) del polisémico recinto.

El reconocimiento y valoración del rico pasado exige fortalecer la continuidad narrativa del dilatado y azaroso proceso de conformación de la trama, desenterrando algunos de los episodios olvidados de su pasado. De ahí la evocación del ágora de los mástiles – Brujas – en referencia figurativa a los raíles de fundición de los primitivos tranvías de caballos que a finales del XIX recorrían las calles adoquinadas del Mercado como atestiguan las fotografías  del francés Lévy en 1888. Los fustes, que incorporan caras iluminadas,  permiten activar un espacio de envelats para actividades vinculadas a los mercadillos, desapareciendo en el enlosado cuando no son necesarios.

El genius loci se manifiesta en los diferentes elementos – agua, rieles, vestigios… – que reaparecen del subsuelo incorporados como estrofas gráficas que testimonian el sugerente devenir polifónico de la zona.

El leitmotiv del proyecto está en la traza geométrica que organiza y estructura la totalidad de la planta como una interpretación de la ecografía bidimensional que emana de tres emblemáticos epicentros: los edificios del Mercado, la Lonja y la Real parroquia.

La nueva piel propuesta se expande como una alfombra en sucesivos ecos y materialidades, ajustándose a los requerimientos paisajísticos y funcionales del concurso mediante un ejercicio austero y mesurado de reordenación del espacio.

UNA NUEVA FUNCIONALIDAD. LA CIUDAD PASEABLE

La traza reflejada en el pavimento nace del estudio de la influencia de dichos epicentros sobre su entorno y de un análisis social centrado en el uso del espacio público y de los monumentos por los diferentes grupos de usuarios, a partir de los cuales se moldea un conjunto heterogéneo de espacios de relación de calidad.

Mejorar el funcionamiento global – accesibilidad, abastecimiento, actividades en el exterior…- explica la generación de explanadas diáfanas entorno a las imponentes fachadas de acceso del Mercado.

La propuesta responde a las exigencias planteadas en las bases restringiendo el tráfico rodado al transporte público en la plaza Ciudad de Brujas y desviando parte de dicho transporte y el privado por la calle Calabazas.

En María Cristina y la plaza del Mercado se limita una banda de 3.5 metros para el uso de residentes y servicios públicos – taxi –, racionalizando la ocupación y disposición de las áreas de ocio – terrazas.

UN DISEÑO DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO

La necesaria limitación del tráfico rodado favoreciendo la más amplia peatonalización e implementando unos usos no lucrativos, múltiples, amables, frecuentes, saludables y seguros, se orienta a facilitar la vida cotidiana de la población garantizando su bienestar, seguridad y privacidad.

Toda la propuesta (accesibilidad, vegetación, mobiliario urbano…) mejora la movilidad y la autonomía de los colectivos más vulnerables – menores, personas de avanzada edad, dependientes… –, satisfaciendo sus necesidades específicas de comodidad, ergonomía  y accesibilidad.

De ahí que la solución planteada no se conforme con preservar y potenciar las actividades tradicionales del sitio (mercadillo de artesanía…) sino que conciba dos nuevos microcosmos: el anfiteatro de les covetes  y el jardín-guardería.

Ambos espacios multiuso de ocio y juego (música, guiñoles, talleres didácticos, hobbies, danza…), se conciben para reforzar la socialización y las redes de apoyo entre los vecinos del barrio.

REVALORIZACIÓN PAISAJÍSTICA Y AMBIENTAL

La reurbanización incrementa notablemente el arbolado actual pese a que libera los frentes principales de los tres monumentos mejorando la visibilidad de los mismos para que adquieran una mayor relevancia en la escena pública.

Se crean zonas de sombra ampliándose la superficie vegetal que se enriquece con variedad de árboles ornamentales, masas florales, arbustos y pérgolas de estructura metálica y cubrición vegetal.

El proyecto refuerza los ejes visuales – axiales, lineales… – en relación a los tres Bienes de Interés Cultural, articulando plataformas peatonales que se entrelazan propiciando el papel contemplativo de las plazas.

MATERIALIDAD E ILUMINACIÓN

Se propone un nuevo amueblamiento urbano – pérgolas, bancos… – cuya imagen trata de rememorar la arquitectura del hierro como homenaje a la construcción de la extraordinaria infraestructura que es el Mercado.

Los pavimentos no restan protagonismo a los edificios emblemáticos, sino que se convierten en un tapiz continuo que los rodea y adquiere direccionalidades diferentes en función de los usos.

Con la intención de no saturar el espacio público, se plantea una iluminación, plaza Ciudad de Brujas, integrada en los fustes metálicos empotrados en el suelo que se elevarán cuando se prevea un uso multitudinario de la plaza,  adquiriendo la luz una presencia vertical.